¿Cómo percibo mi práctica docente?
Para contestar esta pregunta, tuve que abrir el baúl de los recuerdos.
Soy profesora normalista, egresada de la Normal “Ignacio M. Altamirano”, en el año de 1968 (en plena revuelta estudiantil), contando con 17 años de edad (en aquel entonces el plan de estudio era de tres años. Debo reconocer que elegí ser profesora desde muy niña, porque siempre fui muy inquieta y por lo mismo, una niña maltratada por sus profesoras (estaba en escuela de niñas), casi siempre castigada en el patio o en la dirección de la escuela. Mi intención, en aquel entonces (fíjense nada más), era ser maestra y tener un grupo y…Desquitarme (¿de quién? ¿con quién?).
Cuando llegue con mi primer nombramiento a la escuela primaria, y tengo el primer contacto con alumnos de quinto grado cuyas edades fluctuaban entre los 10 y 15 años, procedentes de una colonia proletaria en el norte del Distrito Federal, me dí cuenta de la labor que me esperaba. Lo primero que aprendí, fue a escucharlos, y aprendimos a caminar juntos para resolver los problemas tanto escolares como individuales y de la comunidad. (Probablemente mi juventud e inquietud me permitieron hacerlo). Aquella intención de “venganza”, quedó en el olvido
Desde entonces, cultive mi espíritu de servicio, buscando siempre la forma de facilitar el conocimiento (que era lo más importante) de los alumnos; esto me obligo a mantenerme en constante actualización; años más tarde, estudie la Licenciatura en Educación Básica en la U.P.N., lo que abrió nuevos horizontes, nuevos conocimientos, nuevas estrategias y una nueva visión del quehacer educativo. Posteriormente, tengo la oportunidad de cursar la maestría en Ciencias de la Educación, lo que me mantuvo actualizado en el campo educativo, pero que marco la necesidad de seguir aprendiendo.
Ahora pienso que ser Profesor, es aprender todos los días en las aulas, cuyo propósito es facilitar a los discentes, las herramientas necesarias en la búsqueda de una formación integral, es acompañarlos en el proceso de aprendizaje (de conoc., habilidades, actitudes, aptitudes, valores, etc.) apegado a una realidad y dentro de su contexto.
Ser docente de E.M.S., significa dejar la cátedra, como tal, para ser un promotor de necesidades que hagan, a los estudiantes, buscar soluciones pertinentes, eficaces y eficientes; dejar de ocupar la educación memorista e integrar estrategias para lograr un perfil de egreso con los conoc. y competencias necesarias para responder en la vida tanto escolar como laboral.
Es satisfactorio ver que haya crecido la cobertura para los jóvenes que demandan la E.M.S., aunque los grupos numerosos dificultan dar una mejor atención a los alumnos que lo requieren.
Es motivo de insatisfacción el recibir a los alumnos, con una formación tradicional, memorista, “sometida” a un docente (yo hablo, tu te callas), pues dificulta desarrollar su iniciativa y participación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Apreciable Maestra Pina.
ResponderEliminarMi comentario. Primero un gran respeto para tu trayectoria profesional, de búsqueda de entre lo poco que había en ese entonces para la propia superación. Segundo, agradecerte el compartirnos este inicio en la docencia, ese deseo de enseñar unido a un conjunto de recursos personales que definen, como dice la Doctora Laura Frade,la Inteligencia Educativa, que añade a las ocho inteligencias propuestas por H Gardner. Tal vez tu recuerdes las "prepas populares" surgidas por esos tiempos. Mi pregunta y más que ella la posible respuesta me permitirá relacionar con tu actividad docente en sus inicios, con la mía.
Buenas noches compañera:
ResponderEliminarQue te parece como nos juega la vida. No crees? Como tu de niña dirigías a futuro el deseo de ser Maestra y al paso del tiempo se convierte en tu mejor decisión (no cabe duda lo importante que es llevar un estilos de enseñanza formativo). Me parece que tienes un hermoso y nutrido historiaL. Me encantó donde haces referencia que tu objetivo se convirtió en espirítu de servicio.s a l u d o s
P.d. te envié una invitación a participar en mi blog vía correo institucional , me agradaría recibir tus comentarios.)
Hola compañera josefina, Que bueno que tu cumpliste lo que era un sueño una idea firme que se cumplió al final de tus estudios y que ahora estas dando lo mejor de ti para formar jóvenes que el día de mañana van a tener en sus manos el futuro de México, y que mejor forma de olvidar ciertas situaciones de la trayectoria de nuestra vida para poder trabajar con esmero(olvidar el tradicionalismo)no debemos desquitarnos con nuestros alumnos, pero que bueno que venciste esa posicion desde hace mucho tiempo y ahora das otro paso mas ser, un amigo,guia,asesor participaras alternadamente con tus alumnos en la construcción de su conocimiento.
ResponderEliminarSaludos...
Hola Maestra Pina.
ResponderEliminarA propósito de un párrafo que escribes quiero hacer un comentario: el texto es:
"Ser docente de E.M.S., significa dejar la cátedra, como tal, para ser un promotor de necesidades que hagan, a los estudiantes, buscar soluciones pertinentes, eficaces y eficientes; dejar de ocupar la educación memorista e integrar estrategias para lograr un perfil de egreso con los conoc. y competencias necesarias para responder en la vida tanto escolar como laboral."
En otro momento he mencionado que como docente he trabajado casi en su totalidad en la licenciatura y en la maestría. El año pasado di clase con un grupo de licenciatura, mi experiencia fue la siguiente: modifiqué el enfoque de un modelo mayormente centrado en el aprendizaje del conocimiento al modelo por competencias, previamente lo comenté con la dirección administrativa. A dos tercios del programa hice una evaluación con todo el grupo, la petición de poco casi una quinta parte del grupo fue la siguiente: profesor, díganos que aprender, déjenos tareas, evalúelas y quite las actividades de auto-evaluación; coevaluación y reflexiones por escrito, no estamos acostumbradas a eso... palabras más más, palabras menos esa fue la petición de cinco estudiantes que platicaron conmigo. Comencé a descubrir que también los alumnos, requieren de tiempo para enfrenar el cambio en el modelo de docencia. El alumno ofrece su resistencia al cambio, igual que todos en su momento la podemos ofrecer.
Saludos.